viernes, 10 de mayo de 2013

Juzgar no es pecado, Jesucristo es pastor de ovejas no de burros

En estos últimos tiempos han surgido en las iglesias falsos maestros, que predican doctrinas falsas, que prostituyen la palabra de Dios, y destruyen al rebaño, a la iglesia que el propio Jesucristo instituyó. Muchos reformadores protestaron contra las doctrinas instituidas por la Iglesia de Roma, la venta de indulgencias, el rescate de las alma del purgatorio, el bautismo de niños. Hombres como Lutero y Calvino dieron incluso su propia vida por defender la Sana Doctrina, demostrando que más allá de cualquier tradición, de cualquier ley terrenal, la palabra de Dios, que es la Biblia dentro de la Iglesia es la única palabra que da salvación.

Con Dios no se pacta, si él es el dueño de todo cuanto existe. Protestantes como Calvino y Lutero lucharon contra la tiranía papal y la doctrina católica romana que se predicaba entre 1521 y 1523. Hoy en día la labor de los reformadores protestantes los mismos conocedores de la verdad la han deformado, falsos profetas hacen pactos cuando todo estudioso de la Biblia sabe que el único que hace pactos es Dios, quien hizo 7 pactos con la humanidad, y el último de ellos fue el Nuevo Testamento, y el último altar que fue puesto fue la cruz en la que murió Jesucristo que era entre el cielo y la tierra.

Hoy en día se endiosan a los pastores, apostatas, a los falsos profetas, quienes se autodenominan los “ungidos”, y entonces prohiben juzgar, pero juzgar no es pecado. La palabra juzgar aparece en muchas ocasiones en la Biblia, basta con escudriñar y ver como se habla de juicios, de un juez soberano que es Dios, y de los juzgados que son los ángeles y los seres humanos, pero hoy en día solo se ha enfatizado en un solo lado de la medalla, que solo Dios puede juzgar. Hay que estudiar bien la palabra para sacar la conclusión correcta. Con frecuencia la expresión  “no hay que juzgar”, no se ha convertido en un pretexto sino en un escudo para tapar la impunidad de los falsos maestros, que se consideran seres intocables. 

Muchos pastores esperan ser endiosados, y la falta de discernimiento entre las mismas ovejas es un punto que ellos aprovechan muy bien; y es que hoy día son muy pocos los que disciernen, tragan cuento, tragan fábula. Dios no solamente nos dio el Espíritu Santo, también nos dio cerebro para diferenciar entre el veneno y la Sana Doctrina, porque Jesucristo es pastor de ovejas no de burros. Hoy en día en las iglesias en donde más se necesita el cerebro, incluso mas que en las calles, porque los asaltantes realmente astutos no están siempre en las calles sino en los púlpitos. 
Dios no nos impide juzgar, porque entonces nos estaría impidiendo diferenciar, distinguir, comparar, hacer separación, evaluar bajo la razón y los sentidos, y sobretodo discernir, y eso es algo que ya casi nadie hace. En el idioma jurídico juzgar habla de recabar información, datos, pruebas para emitir un veredicto pero bajo una ley previamente establecida

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