El buen pastor es aquel que con una buena enseñanza doctrinal cuida a sus ovejas, que no se enriquece a costillas de ellas, y sobretodo que las enseña a discernir, a juzgar, y a interpretar de forma correcta la Biblia. Un buen pastor es aquel que enseña a sus ovejas a no tragar cuento, a estudiar la palabra y no dejarse engañar por los falsos profetas. Jesucristo pagó un alto precio en la cruz por nuestra salvación, pero en el camino nos podemos perder por culpa de esos lobos disfrazados de ovejas. No se trata de hacer parte de una iglesia denominacional, ni conservar una tradición, es defendernos de los falsos profetas que juegan con nuestras vidas, porque a ellos no les importa el futuro de sus ovejas. Estos falsos profetas pagarán su canallada, pero el rebaño ciego que va tras él, caerán también en ese hueco.
jueves, 9 de mayo de 2013
La Sangre Derramada
Cuando un pastor o un sacerdote sube a un púlpito, no solo es para enseñar la palabra de Dios, es para transmitir un mensaje que influye de gran manera en las vidas, porque recordemos que para Dios las personas tienen un gran valor, la sangre que Jesucristo derramo en la cruz del calvario para que la humanidad fuese salva, pero más aún, esta en peligro el buen nombre del creador, porque cuando un pastor o un sacerdote suben a un púlpito a decir lo que no esta escrito en la Biblia la gente actúan de forma equivocada. Defender la Sana Doctrina no es ir en contra de las creencias de otros, sino es decir simplemente la verdad, es desenmascarar a los lobos disfrazados de ovejas que entran a las iglesias y dañan el rebaño.
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